Cada año, el anuncio del Color of the Year de Pantone se siente como un “termómetro” cultural: una excusa bonita para hablar de ánimo colectivo, estética y lo que viene en moda, diseño y tendencias. Pero esta vez el comentario no fue “qué bonito”, sino “¿neta… blanco?”. Pantone anunció PANTONE 11-4201 “Cloud Dancer” como el color del 2026, un blanco suave y etéreo que, además, marca un hito: es la primera vez que el programa (desde 1999) elige un blanco.
La polémica
El tema explotó justo por lo que parece “inofensivo”: que sea blanco. En redes y en varios medios, el reclamo se movió entre dos ideas. Por un lado, el argumento de que es una elección “poco creativa” (como si Pantone se hubiera quedado sin ideas). Por otro, una lectura más pesada: que elegir “blanco” como símbolo en el contexto actual puede sentirse insensible o con una carga cultural que no se puede ignorar. People.com+2Forbes+2
Incluso apareció una discusión extra: si el enojo era genuino o si era el tipo de decisión que inevitablemente generaría ruido (y atención) por lo fácil que es reaccionar ante algo tan básico.


Lo que Pantone dice que quiso comunicar
Pantone, por su parte, lo defendió como un blanco “con intención”: una pausa visual, una sensación de calma y claridad en medio del exceso de estímulos; algo cercano a un “lienzo” que deja respirar a lo demás. Pantone+1
Y en términos de moda, la conversación tiene sentido: veníamos de tonos cálidos y “comfort” (como el color 2025) y ahora el péndulo se va al minimalismo, a lo limpio, a lo que se siente ligero.
¿Qué significa para el mundo de la moda?
Más allá de estar de acuerdo o no, “Cloud Dancer” funciona como señal: el blanco vuelve como protagonista, no solo como básico. Y cuando el blanco se pone al frente, la ropa y los accesorios se leen distinto: se nota más la textura, el corte, el material, el detalle. En el streetstyle eso se traduce en tenis impecables, looks monocromáticos, prendas neutras con un accesorio que “rompe” y, sobre todo, un regreso a lo simple pero bien pensado. InStyle+1
Al final, la polémica dice algo interesante: un color puede ser “solo un color”… hasta que lo conviertes en símbolo. Y justo por eso, Pantone siempre termina logrando lo mismo: que hablemos de lo que estamos sintiendo, aunque sea a través de una paleta.
“White is not a mere absence of colour; it is a shining and affirmative thing.” — G. K. Chesterton
